El taxi me trajo hasta aquí: historia de amor en Navas del Rey
El taxi me trajo hasta aquí… o más bien el amor
Por Azucena – TurisTaxi
Dicen que los caminos siempre nos llevan a algún lugar… pero a veces no es el destino lo que cambia tu vida, sino la persona que encuentras en el trayecto.
En mi caso, fue el taxi. O mejor dicho, el amor que se cruzó en uno de esos viajes que empiezan como un servicio más y acaban convirtiéndose en una historia.
Recuerdos de infancia entre curvas y ríos
Mucho antes de que el taxi formara parte de mi vida profesional, ya recorría la Sierra Oeste de Madrid siendo apenas una niña. Aquellos viajes tenían sabor a verano, a familia y a libertad.
Atravesábamos carreteras serpenteantes para llegar hasta Escalona, donde el río Alberche nos esperaba con sus aguas frescas y sus orillas llenas de risas. Otras veces, el destino era Pelayos de la Presa, donde amigos de mis padres nos abrían las puertas de su casa y de un entorno natural que hoy sigo sintiendo como mío.
Sin saberlo, ya estaba trazando un mapa emocional que años después volvería a recorrer… pero esta vez al volante de un taxi.
Un viaje cualquiera… que no lo fue
Como dice la canción: “yo lo conocí en un taxi…”. Y así fue.
El aeropuerto, un servicio más, una conversación que empieza con lo típico: “¿de dónde vienes?”, “¿mucho trabajo hoy?”. Pero entre charla y charla taxil, entre anécdotas de jornadas largas y kilómetros compartidos, surgió algo distinto.
Santiago también es taxista. Y como suele pasar en este oficio, la conexión fue inmediata. Porque solo quien vive el taxi entiende lo que significa realmente: el cansancio, las historias, la libertad y también la soledad de la carretera.
Pero aquel viaje no terminó al bajar del coche. Fue solo el principio.
Destino: Navas del Rey
Gracias a él, el taxi volvió a llevarme por aquellos caminos de la Sierra Oeste… pero esta vez con una nueva parada: Navas del Rey.
Una villa joven, acogedora, abierta. Un lugar donde las tradiciones siguen vivas y donde la gente te recibe con una cercanía que ya casi no se encuentra.
Navas del Rey se sitúa al suroeste de la Comunidad de Madrid, en plena Sierra Oeste, a unos 50 kilómetros de la capital. Rodeado de naturaleza, el municipio se encuentra muy próximo al Embalse de Picadas, un espacio ideal para desconectar, pasear o simplemente dejar que el tiempo pase más despacio.
Desde sus alrededores, las vistas hacia la zona de La Almenara ofrecen paisajes de monte bajo, pinares y horizontes abiertos que invitan a perderse… o a encontrarse.
Es un lugar perfecto para quienes buscan tranquilidad sin renunciar a la vida de pueblo: fiestas, tradiciones, calles con historia reciente y una comunidad que hace sentir a cualquiera como en casa.
Raíces, familia y nuevos comienzos
La familia de Santiago es de aquí, de Navas del Rey. Gente “casera”, de las de toda la vida. De esas que te enseñan que el hogar no es solo un sitio, sino las personas que lo llenan.
Y así, casi sin darme cuenta, empecé a descubrir esta villa no como visitante, sino como parte de una historia que seguía escribiéndose día a día.
Paseos tranquilos, conversaciones sin prisa, nuevas costumbres… y la sensación de que, a veces, la vida sabe perfectamente a dónde llevarte, aunque tú no tengas el destino claro.
El taxi, siempre el taxi
Dicen que el taxi es un lugar de paso. Pero quienes vivimos esta profesión sabemos que también es un espacio donde nacen historias.
Historias de turistas, de madrugadas, de despedidas… y, en ocasiones, historias de amor.
Porque sí, el taxi me trajo hasta aquí. Pero si soy sincera… fue el amor el que decidió que me quedara.
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